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La vivienda está experimentando su propia revolución tecnológica, que en el caso de los sistemas de calefacción buscan favorecer la sostenibilidad y colaborar en el ahorro energético. La geotermia es un sistema cada vez más utilizado por su rendimiento, seguridad y la positiva repercusión económica que conlleva para nuestros bolsillos.

Qué es la geotermia

La geotermia es la energía que se obtiene mediante el aprovechamiento del calor del interior de la tierra. Se trata de una energía renovable que elimina la dependencia de los combustibles fósiles, contribuyendo a la reducción de las emisiones de CO2 causantes del efecto invernadero.

Es un sistema de climatización eficiente tanto en edificios grandes como oficinas, hospitales o bloques de viviendas como de menor tamaño y por tanto menor demanda energética, como las viviendas unifamiliares.

 

Cómo funciona la geotermia

La energía geotérmica aprovecha la temperatura constante del suelo para climatizar edificios y viviendas. El calor del subsuelo se mantiene a una temperatura constante durante todo el año (unos 15º en España).

Mediante el uso de bombas de calor y la ayuda de un intercambiador se transmite la temperatura del suelo a las viviendas. En invierno, la bomba absorbe el calor del terreno y lo libera en el edificio  y en verano se produce el proceso contrario, absorbe el calor de  del edificio y lo traspasa al suelo. Todo con la misma instalación.

Un sistema doméstico de calefacción geotérmica requiere de tres elementos:

Bomba de calor: Existen monofásicas y trifásicas, así como monocompresor y bicompresor. Normalmente se ubica en un cuarto interior cerrado.

Circuito exterior: El que está en contacto con el terreno. El líquido que circula por el circuito suele ser agua o una mezcla de agua con anticongelante.

Circuito interior: El que intercambia el calor con el interior del edificio, generalmente mediante suelo radiante.

 

La instalación de la geotermia

Existen dos tipos de instalaciones geotérmicas: por captación horizontal (en superficie) o por captación vertical (por perforaciones). Esta segunda opción requiere mucha menor superficie de terreno.

La red horizontal requiere entre 1,5 y 2 veces la superficie a climatizar. La profundidad del circuito es escasa, entre los 60 cm y los 5 metros. El coste de la instalación es menor que en la red vertical, pero si está a muy poca distancia de la superficie, la climatología puede afectar en alguna medida.

Por el contrario, la red vertical es más cara pero asegura la temperatura constante. Cuanto más profunda, mayor rendimiento de la calefacción (la tierra aumenta 3º cada 100 metros de profundidad)

 

El mantenimiento de la energía geotérmica

La instalación de geotermia no implica ningún mantenimiento específico para los usuarios de las viviendas. Como no implica combustión, no ensucia. El agua circula por el suelo radiante a través de un circuito cerrado, de modo que tampoco hay que cambiarla. Únicamente hay que hacer revisiones periódicas de la instalación.

Además, la vida útil del equipamiento de la geotermia es muy larga. Las bombas de calor pueden durar 20 años y el intercambiador una media de 50 años.

 

Geotermia Domo Gestora

Ventajas de la geotermia

Se trata de una fuente de energía inagotable y respetuosa con el medioambiente, en la que no influyen las condiciones metereológicas del exterior y que funciona las 24 horas del día y todas las estaciones del año. No depende del clima ni de la radiación solar ni del viento.

Es una energía limpia, no requiere el almacenaje de combustible y no produce emisiones de CO2 ni residuos de otro tipo.

La energía geotérmica puede climatizar una casa tanto en invierno como en verano y con la misma instalación, con suelos radiantes o con fan coils. Además, es compatible con otro tipo de instalaciones, como el suelo radiante, los radiadores o los fan coils.

Conlleva muy bajo consumo de energía y mínimos costes de mantenimiento.

Puede abastecer el 100% de las necesidades de calefacción y agua caliente sanitaria de una vivienda.

Su impacto ambiental es mínimo, ya que los intercambiadores de calor están bajo tierra. Y lo mismo sucede con su impacto visual. No requiere un espacio acondicionado en la vivienda, es invisible a la vista.

La instalación geotérmica implica una inversión inicial mayor que la de otros sistemas de calefacción o refrigeración, pero se calcula que la inversión se recupera en 3 o 5 años y sus gastos de mantenimiento son menores

El ahorro que conlleva la climatización por geotermia frente a otros sistemas convencionales puede alcanzar el 60% respecto al gas y el 75% en el caso de la electricidad.